En repostería solemos asociar una buena masa con largas fermentaciones o levados, pero no siempre es así. Existen masas que, con apenas unos ingredientes y un buen estirado, consiguen un resultado sorprendente. La del strudel es una de ellas: fina, ligera y crujiente, capaz de envolver un relleno sin restarle protagonismo.
En esta receta la combinamos con uno de los rellenos más tradicionales: manzana, canela, nueces y un toque de limón. La dulzura natural de la fruta, el aroma de la canela, el punto crujiente de las nueces y la frescura del limón crean un equilibrio que nunca falla.
El strudel es un buen ejemplo de cómo la cocina tradicional convierte ingredientes sencillos en recetas memorables. No necesita artificios; solo una masa bien trabajada y un relleno de calidad. El resultado es un postre aromático, ligero y perfecto para disfrutar templado, acompañado de un café o una infusión.
Porque, al final, las mejores recetas suelen ser las que dejan hablar a los ingredientes.




Strudel de manzana con canela y nueces
Ingredientes
Para la masa
250 g de harina de trigo
1 huevo
50 ml de aceite suave
80 ml de agua templada
1 pizca de sal
Para el relleno
3 manzanas
60 g de nueces picadas
2 cucharadas de azúcar moreno
1 cucharadita de canela
Ralladura y zumo de medio limón
40 g de pan rallado
30 g de mantequilla
Mantequilla derretida para pincelar
Elaboración
Mezcla los ingredientes de la masa y amasa hasta obtener una textura lisa y elástica. Déjala reposar 30 minutos tapada.
En una sartén, derrite la mantequilla y tuesta el pan rallado hasta que adquiera un ligero color dorado. Reserva.
Pela y corta las manzanas en láminas finas. Mézclalas con el azúcar, la canela, las nueces y el limón.
Estira la masa sobre un paño enharinado hasta dejarla muy fina. Reparte primero el pan rallado tostado y, encima, la mezcla de manzana.
Enrolla el strudel con ayuda del paño, sella los extremos y colócalo sobre una bandeja de horno. Pincela la superficie con mantequilla derretida.
Hornea a 180 °C durante 35-40 minutos, hasta que la masa esté dorada y crujiente.
Deja templar unos minutos antes de servir. Si lo deseas, termina con un poco de azúcar glas.
Un consejo
El pan rallado tostado no solo aporta un sabor delicioso, sino que ayuda a absorber los jugos de la manzana durante el horneado, consiguiendo un strudel más crujiente y con un relleno perfectamente equilibrado.


